Ser madre te paraliza

Allá por diciembre, en una sobremesa con amigas, una de ellas me comentaba su dilema frente al embarazo y la vida profesional  “Soy la única mujer “manager” y paso muchas horas en la oficina, así que en mi trabajo todos dan por hecho que no quiero tener hijos y que sólo me interesa mi carrera profesional… Pero también creo que es complicado porque el  embarazo te paraliza, como dos o tres años…”, me decía.

Cuando tenemos hijos cuántas veces soñamos y nos preguntamos cuándo llegará esa pausa en la que poder parar y ver la vida pasar… Me río sola. Quizás esa pausa no llegue nunca…

Cuando escucho que la maternidad nos paraliza quizás habla más de los miedos propios que de la realidad Ser padres nos moviliza.  

La maternidad nos pone en marcha para que la maquinaria siga funcionando y sigamos creciendo.

Los neurólogos lo llaman neuroplasticidad: cómo la experiencia establece nuevas conexiones neuronales. Y que si estos nuevos aprendizajes se repiten y son constantes incluso pueden modificar las estructuras cerebrales, algo que hace tiempo se pensaba que eran estáticas.

Desde luego que ser madre es toda una experiencia nueva que requiere de todo un proceso de adaptación: nuevos ritmos, otros horarios, mayores demandas… Un período en el que debemos adaptarnos a un nuevo papel: la maternidad.

Es como si tuviéramos que hacer un nuevo espacio en nuestra cabeza para mirar a una nueva prioridad. Y no es fácil situarse en este nuevo escenario, donde las demandas aumentan (hijos, pareja, trabajo…) y, en muchas ocasiones, nuestros deseos han cambiado.

Quizás hemos estado deseando volver al trabajo para dejar de pensar en pañales y en dar de comer, pero al volver a trabajar nuestra cabeza sueña con volver a disfrutar de nuestros hijos. También hay momentos en los que no tenemos ganas de dedicar tanto tiempo ni tanta energía a los asuntos del trabajo. Y también hay momentos en los que la maternidad se nos hace cuesta arriba.

Acomodar todas estas piezas toma un tiempo. Un tiempo que varía en cada persona y, en la vida de cada uno, tiene distintos significados y resultados diferentes.

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Con la llegada de los hijos descubro mujeres, y también muchos hombres, con deseos de nuevos proyectos, con nuevas ideas, con ganas de HACER. Cada uno a su manera, a su tiempo, con distintas formas, desde una oficina o desde su casa. No hay más que darse una vuelta por twitter y descubrir la gran comunidad de madres y padres en el mundo 2.0

Porque al convertirnos en padres todo cambia. Y no sólo no hay pausa posible sino que aparece un escenario de nuevas posibilidades.

¿Y a ti, cómo te ha cambiado?

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